viernes, 14 de octubre de 2016

Elementos de la música- Cultura y música

La organización coherente de los sonidos y los silencios (según una forma de percepción) nos da los parámetros fundamentales de la música, que son la melodía, la armonía y el ritmo. La manera en la que se definen y aplican estos principios, varían de una cultura a otra (también hay variaciones temporales).

La melodía es un conjunto de sonidos —concebidos dentro de un ámbito sonoro particular— que suenan sucesivamente uno después de otro (concepción horizontal), y que se percibe con identidad y sentido propio. También los silencios forman parte de la estructura de la melodía, poniendo pausas al "discurso melódico". El resultado es como una frase bien construida semántica y gramaticalmente. Es discutible —en este sentido— si una secuencia dodecafónica podría ser considerada una melodía o no. Cuando hay dos o más melodías simultáneas se denomina contrapunto.
La armonía, bajo una concepción vertical de la sonoridad, y cuya unidad básica es el acorde o tríada, regula la concordancia entre sonidos que suenan simultáneamente y su enlace con sonidos vecinos.
La métrica, se refiere a la pauta de repetición a intervalos regulares, y en ciertas ocasiones irregulares, de sonidos fuertes o débiles y silencios en una composición.
El ritmo, es el resultado final de los elementos anteriores, a veces con variaciones muy notorias, pero en una muy general apreciación se trata de la capacidad de generar contraste en la música, esto es provocado por las diferentes dinámicas, timbres, texturas y sonidos. En la práctica se refiere a la acentuación del sonido y la distancia temporal que hay entre el comienzo y el fin del mismo o, dicho de otra manera, su duración.
Otros parámetros de la música son: la forma musical, la textura musical y la instrumentación.
Buena parte de las culturas humanas tienen manifestaciones musicales. Algunas especies animales también son capaces de producir sonidos en forma organizada; lo que define a la música de los hombres, pues, no es tanto el ser una combinación "correcta" (o "armoniosa" o "bella") de sonidos en el tiempo como el ser una práctica de los seres humanos dentro de un grupo social determinado.

Independientemente de lo que las diversas prácticas musicales de diversos pueblos y culturas tengan en común, es importante no perder de vista la diversidad en cuanto a los instrumentos utilizados para producir música, en cuanto a las formas de emitir la voz, en cuanto a las formas de tratar el ritmo y la melodía, y, sobre todo, en cuanto a la función que desempeña la música en las diferentes sociedades: no es lo mismo la música que se escucha en una celebración religiosa, que la música que se escucha en un anuncio publicitario, ni la que se baila en una discoteca. Tomando en consideración las funciones que una música determinada desempeña en un contexto social determinado podemos ser más precisos a la hora de definir las características comunes de la música, y más respetuosos a la hora de acercarnos a las músicas que no son las de nuestra sociedad.
La mayoría de las definiciones de música solo toman en cuenta algunas músicas producidas durante determinado lapso en Occidente, creyendo que sus características son "universales", es decir, comunes a todos los seres humanos de todas las culturas y de todos los tiempos[cita requerida]. Muchos piensan que la música es un lenguaje "universal", puesto que varios de sus elementos, como la melodía, el ritmo, y especialmente la armonía (relación entre las frecuencias de las diversas notas de un acorde) son plausibles de explicaciones más o menos matemáticas, y que los humanos en mayor o menor medida, estamos naturalmente capacitados para percibir como bello. Quienes creen esto ignoran o soslayan la complejidad de los fenómenos culturales humanos. Así, por ejemplo, se ha creído que la armonía es un hecho musical universal cuando en realidad es exclusivo de la música de Occidente de los últimos siglos; o, peor aún, se ha creído que la armonía es privativa de la cultura occidental[cita requerida] porque representa un estadio más "avanzado" o "superior" de la "evolución" de la música.

Otro de los fenómenos más singulares de las sociedades occidentales (u occidentalizadas) es la compleja división del trabajo de la que es objeto la práctica musical. Así, por ejemplo, muchas veces es uno quien compone la música, otro quien la ejecuta, y otro tercero quien cobra las regalías. La idea de que quien crea la música es otra persona distinta de quien la ejecuta, así como la idea de que quien escucha la música no está presente en el mismo espacio físico en donde se produce es solamente posible en la sociedad occidental de hace algunos siglos; lo más común (es decir, lo más "universal") es que creador e intérprete sean la misma persona.



martes, 4 de octubre de 2016

Parámetros del sonido

La música está compuesta por dos elementos básicos: los sonidos y los «silencios».

El sonido es la sensación percibida por el oído al recibir las variaciones de presión generadas por el movimiento vibratorio de los cuerpos sonoros. Se transmite por el medio que los envuelve, que generalmente es el aire de la atmósfera. La ausencia perceptible de sonido es el silencio, aunque es una sensación relativa, ya que el silencio absoluto no se da en la naturaleza.

El sonido tiene cuatro parámetros fundamentales:

La altura es el resultado de la frecuencia que produce un cuerpo sonoro; es decir, de la cantidad de ciclos de las vibraciones por segundo o de hercios (Hz) que se emiten. De acuerdo con esto se pueden definir los sonidos como "graves" y "agudos". Cuanto mayor sea la frecuencia, más agudo (o alto) será el sonido. La longitud de onda es la distancia medida en la dirección de propagación de la onda, entre dos puntos cuyo estado de movimiento es idéntico; es decir, que alcanzan sus máximos y mínimos en el mismo instante.
La duración corresponde al tiempo que duran las vibraciones que producen un sonido. La duración del sonido está relacionada con el ritmo. La duración viene representada en la onda por los segundos que esta contenga.
La intensidad es la fuerza con la que se produce un sonido; depende de la energía. La intensidad viene representada en una onda por la amplitud.
El timbre es la cualidad que permite distinguir los diferentes instrumentos o voces a pesar de que estén produciendo sonidos con la misma altura, duración e intensidad. Los sonidos que escuchamos son complejos; es decir, son el resultado de un conjunto de sonidos simultáneos (tonos, sobretonos y armónicos), pero que nosotros percibimos como uno (sonido fundamental). El timbre depende de la cantidad de armónicos o la forma de la onda que tenga un sonido y de la intensidad de cada uno de ellos, a lo cual se lo denomina espectro. El timbre se representa en una onda por el dibujo. Un sonido puro, como la frecuencia fundamental o cada sobretono, se representa con una onda sinusoidal, mientras que un sonido complejo es la suma de ondas senoidales puras. El espectro es una sucesión de barras verticales repartidas a lo largo de un eje de frecuencia y que representan a cada una de las senoides correspondientes a cada sobretono, y su altura indica la cantidad que aporta cada una al sonido resultante.



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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Musica

es según la definición tradicional del término, el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos. El concepto de música ha ido evolucionando desde su origen en la Antigua Grecia, en que se reunía sin distinción a la poesía, la música y la danza como arte unitario. Desde hace varias décadas se ha vuelto más compleja la definición de qué es y qué no es la música, ya que destacados compositores, en el marco de diversas experiencias artísticas fronterizas, han realizado obras que, si bien podrían considerarse musicales, expanden los límites de la definición de este arte.

La música, como toda manifestación artística, es un producto cultural. El fin de este arte es suscitar una experiencia estética en el oyente, y expresar sentimientos, emociones, circunstancias, pensamientos o ideas. La música es un estímulo que afecta el campo perceptivo del individuo; así, el flujo sonoro puede cumplir con variadas funciones (entretenimiento, comunicación, ambientación, diversión, etc.)
.Las definiciones parten desde el seno de las culturas, y así, el sentido de las expresiones musicales se ve afectado por cuestiones psicológicas, sociales, culturales e históricas. De esta forma, surgen múltiples y diversas definiciones que pueden ser válidas en el momento de expresar qué se entiende por música. Ninguna, sin embargo, puede ser considerada como perfecta o absoluta.

Una definición bastante amplia determina que música es sonoridad organizada (según una formulación perceptible, coherente y significativa). Esta definición parte de que —en aquello a lo que consensualmente se puede denominar "música"— se pueden percibir ciertos patrones del "flujo sonoro" en función de cómo las propiedades del sonido son aprendidas y procesadas por los humanos (hay incluso quienes consideran que también por los animales).

Hoy en día es frecuente trabajar con un concepto de música basado en tres atributos esenciales: que utiliza sonidos, que es un producto humano (y en este sentido, artificial) y que predomina la función estética. Si tomáramos en cuenta solo los dos primeros elementos de la definición, nada diferenciaría a la música del lenguaje. En cuanto a la función "estética", se trata de un punto bastante discutible; así, por ejemplo, un "jingle" publicitario no deja de ser música por cumplir una función no estética (tratar de vender una mercancía). Por otra parte, hablar de una función "estética" presupone una idea de la música (y del arte en general) que funciona en forma autónoma, ajena al funcionamiento de la sociedad, tal como la vemos en la teoría del arte del filósofo Immanuel Kant.

Jean-Jacques Rousseau, autor de las voces musicales en L'Encyclopédie de Diderot, después recogidas en su Dictionnaire de la Musique,1 la definió como el «arte de combinar los sonidos de una manera agradable al oído».2

Según el compositor Claude Debussy, la música es «un total de fuerzas dispersas expresadas en un proceso sonoro que incluye: el instrumento, el instrumentista, el creador y su obra, un medio propagador y un sistema receptor».

La definición más habitual en los manuales de música se parece bastante a esta: «la música es el arte del bien combinar los sonidos en el tiempo». Esta definición no se detiene a explicar lo que es el arte, y presupone que hay combinaciones "bien hechas" y otras que no lo son, lo que es por lo menos discutible.

Algunos eruditos han definido y estudiado a la música como un conjunto de tonos ordenados de manera horizontal (melodía) y vertical (armonía). Este orden o estructura que debe tener un grupo de sonidos para ser llamados música está, por ejemplo, presente en las aseveraciones del filósofo Alemán Goethe cuando la comparaba con la arquitectura, definiendo metafóricamente a la arquitectura como "música congelada". La mayoría de los estudiosos coincide en el aspecto de la estructura, es decir, en el hecho de que la música implica una organización; pero algunos teóricos modernos difieren en que el resultado deba ser placentero o agradable.
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lunes, 26 de septiembre de 2016

Música popular

Argentina:
El Tango es tal vez el estilo musical más famoso de Argentina, siendo conocido en el mundo entero, entre sus referentes se encuentran: Julio Sosa; Piazzolla; Carlos Gardel; Roberto Goyeneche; etc. Otros ritmos musicales incluyen la chacarera y el chamamé. El rock argentino comenzó a ser popular a fines de la década del '70, con grupos como Pescado Rabioso, Almendra (banda), Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota; Soda Stereo; Sumo (banda); entre otros. Además el sentido del tango (baile típico de Argentina) es demostrar pasión y cortejar a la persona con quien se baila este.

La música folclórica es en la Argentina un género musical muy fuerte al igual que el tango; solo que este es más bailado en todo lo que es el interior del país en el cual cada región aunque sea el mismo género tiene su propio ritmo; uno muy famoso el chamamé o también esta la milonga etc. En Buenos Aires también es muy bailado y muy famoso a pesar de que el tango es el ritmo más popular, el folclore está muy relacionado.

El cuarteto cordobés fue un ritmo muy rechazado, ya que era un género que era tocado por gente pobre. Más tarde poco a poco este género fue creciendo y a medida que fue creciendo, fue cada vez más aceptado por la gente de Córdoba y más tarde reconocido y escuchado en todo el país.

Bolivia:
La música de Bolivia surge posterior al período nacionalista de los años 50, las culturas quechua y aimara lograron una mayor y mejor aceptación, como consecuencia de esto, los estilos de música representativos tuvieron un periodo de fusión gradual con el pop. Los Kjarkas jugaron un papel importante en esta fusión, y en popularizar la música folclórica en el país, siendo una de las más grandes controversias cuando se inició un juicio contra una agrupación brasilera que plagio el tema “Llorando se fue” e interpretándola en ritmo Lambada cuando la versión original es en ritmo de saya. Otras formas de música nativa, como el Huayño, un género de origen peruano pero muy popular en Bolivia, y la danza del caporal (saya) son muy difundidas.
Brasil:
Brasil es un país geográficamente extenso y diverso aspectos culturales. Posee una gran historia en el desarrollo de la música popular, que incluye desde la innovación a comienzos del siglo XX del samba hasta la moderna Música Popular Brasileña (MPB) y el tropicalismo. La bossa nova y jazz latino, que son internacionalmente conocidos.

Con el paso del tiempo y con el aumento de los intercambios culturales con países más allá del al imperio portugués, elementos musicales típicos de otros países se vuelven importantes, como fue el caso de la ópera italiana y francesa y el bailes como la zarzuela, la zamba, el bolero y la habanera origen español, las polcas y valses, muy populares entre los siglos XVIII y XIX, y de jazz estadounidense en el siglo XX, que encontraron terreno fértil en Brasil, donde enraizaron y se transformaron.

Con gran participación negra, la música popular desde finales del siglo XVIII comenzó a mostrar signos de la formación de un sonido característico brasileño. En la música clásica, sin embargo, a pesar de tal diversidad de elementos, apareció tardíamente pero siguiendo de cerca —dentro de las posibilidades técnicas locales en comparación con los principales centros europeos o con México y Perú— lo que acontecía en Europa y algo menos en la América española en cada período. Así, un carácter específicamente brasileño se hará presente hasta llegar a la gran síntesis realizada por Villa Lobos, ya a mediados del siglo XX.

Otros ritmos de Brasil, los más exitosos en territorio nacional están: el Forró, originario del nordeste. El Calipso, el Brega, el Tuturuwá, el Carimbó en el norte. Al sur de Brasil y centro-oeste el ritmo sertanejo (escuchado en todo país) se asemeja al chamame de Argentina con fuerte presencia de la zanfona.

El choró es otra de las tantas músicas brasileñas en la que se emplean generalmente guitarras de siete cuerdas, guitarra, mandolina, flauta, cavaquinho y pandeiro. Este género ya posee más de 130 años de existencia; que nace a partir de la llegada de la familia real portuguesa, donde llegaron varios instrumentos nuevos a Brasil, como el piano, el clarinete, la guitarra, el saxofón, la mandolina y el cavaquinho, pero también la llegada de varias danzas como el vals, la quadrille, la mazurca, la modinha, el minueto, el chotis y la polca. El género nace a partir de que las clases sociales se cansan del imperialismo portugués , por lo que se empiezan a crear ritmos musicales para expresar el odio; de ahí nace el choró.
Chile:
La música de Chile reúne tanto el espíritu de los aborígenes andinos del Altiplano, como los ritmos coloniales españoles. Algunos ritmos propios de éste país son el cachimbo, el rin, la sirilla, además de la cueca, considerado el baile nacional, mientras que el movimiento musical de la Nueva Canción Chilena ha sido de profunda influencia en la canción de protesta latinoamericana de los años 60s y 70s. “Esta tendencia musical surgió en el contexto de condicionantes sociales que marcaron la época: la Revolución Cubana, la muerte del Che, la guerra de Vietnam, etc., brindan el trasfondo para un nuevo tipo de canciones con mensajes más directos y comprometidos y conciencia social”.1 Entre muchos compositores destacaron Víctor Jara, Violeta Parra, los grupos Quilapayún e Inti-Illimani, Quelentaro entre otros y obras tales como la Cantata de Santa María de Iquique. Ya el funk, el hip-hop, y el rock nacional surgidos posteriormente perduran como ritmos típicos del país como el caso de Los Jaivas, Los Tres o Los Prisioneros que tienen un tipo muy distinto de protesta.

Géneros extranjeros como la cumbia colombiana, el jazz y el heavy metal son también muy populares.
Colombia:
El folclor es el compendio de todas las manifestaciones de la cultura popular e incluye por lo tanto, las leyendas, los cuentos, las danzas, las tradiciones, la música y multitud de expresiones artísticas diversas. El folclor colombiano es muy rico, tanto en el número, como en la variedad de sus manifestaciones, a tal punto que cada una de las distintas regiones geográficas del país, posee sus características folclóricas propias. La cumbia es el baile representativo del país. También bailes como el fandango dejaron como descendiente al joropo, típico de los Llanos Orientales. Las raíces africanas son más o menos comunes en las regiones costeñas de Colombia. Además de las culturas andinas y africanas, se tiene como ancestro la cultura española que como las coplas, la trajeron los conquistadores; lo mismo que la costumbre de festejar a los santos católicos como el San Pedro, célebre en el Tolima y el Huila; la fiesta de la Candelaria en Cartagena, las fiestas de la Virgen del Carmen y de la Inmaculada Concepción en todo el país.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Música de América Latina

La música de América Latina, también llamada música latinoamericana, música latina o “ritmos latinos”, es la música cultivada en los países de América Latina. Esto incluye los géneros autóctonos de la región, como el bolero, la salsa, la bossa nova, la música tropical, el merengue, o la bachata, entre otros, y también los géneros que derivan de estilos más internacionales como el pop, rock y jazz latinos.
El término empleado popularmente “música latina” (latin music en inglés) se empezó a utilizar a partir de los años 50 en los Estados Unidos para referirse a los ritmos musicales típicos de América Latina, buscando una diferenciación entre los estilos de origen afroamericano de los afrolatinoamericanos. En este sentido, se considera que hacen parte de la música latina un gran número de géneros: el merengue, la bachata, la salsa, el dancehall, el Grimey, la bossa nova, la cumbia, el tango, el fado, la milonga, el rock latino; desde la música norteña de México a la sofisticada habanera de Cuba, desde las sinfonías de Heitor Villa-Lobos a los sencillos sonidos de la quena. El único elemento en común que tienen estas músicas es el uso de los idiomas latinos, predominantemente el español y el portugués de Brasil, aunque en este último país se prefiere el término música de América Latina.

Es un neologismo de origen angloamericano que está en directa relación con el uso del término Latino en los Estados Unidos, y que hace creer que se trata de un solo género musical que engloba a todos los países al sur de los Estados Unidos y que incluiría a la vez tanto música amerindia, músicas criollas, músicas afroamericanas, así como música moderna y pop rock interpretada por cantantes originarios de estos países, pero también, aunque vagamente, el concepto de música latina también se hace extensivo a la música de España y ocasionalmente a la de Italia. Si se emplea en términos estrictos, abarcará a la música de los países latinos de Europa, y en una interpretación forzada a la de los países de África y Asia ex-colonias de España, Portugal y Francia

Para algunos, la expresión “música latina” designa por igual a las músicas andinas que son en su mayoría de origen indígena y a los géneros caribeños que, estrictamente hablando, no son latinos y tienen un gran componente africano, tal como la música jamaiquina, la música de Trinidad y Tobago (calypso/soca), y la música creole de Haití, Guadalupe o de la Martinica.

Para los medios de comunicación y la mayoría del público, la música latina es esencialmente la interpretada en el idioma español, aunque también puede incluir otros géneros, así pues es normal encontrar en las tiendas de música que se ofrezca como música latina cualquier género sin mayor diferenciación.

Por estas razones, el término música de América Latina es más idóneo y preciso que el neologismo música latina.

El término música latinoamericana es usado en medios musicales europeos para referirse también a la música clásica que fue compuesta en países de América Latina durante el periodo colonial (s. XVII-XIX).En su forma más generalizada, la música Latina se corresponde a los bailes y músicas populares originarios de América latina o que simplemente son interpretadas en español.

Existen diversos estilos de música latina en el continente americano, en los cuales predomina en diferente grado elementos musicales europeos, africanos o indígenas. En el pasado habían sugerido posiciones extremas, como que la música latina estaba privada de la influencia africana, o por el contrario, que era puramente africana y carecía de elementos indígenas y europeos. Hoy en día, está generalmente aceptado que los ritmos latinos son sincréticos. Específicamente, las formas españolas de composición de canciones, los ritmos africanos y la armonía europea son partes importantes de la música tropical latina, así como de los géneros más modernos como el rock, el heavy metal, el punk, el hip hop, el jazz, el ska, el reggae y el R&B.


miércoles, 14 de septiembre de 2016

Música popular argentina

 es un concepto creado en la década de 1960 capaz de abarcar los distintos estilos musicales populares característicos de ese país, entre ellos el tango, la música folklórica, el rock nacional, la balada romántica, la música pop de Argentina, la cumbia argentina, el cuarteto, etc.
a razón de crear una denominación común tuvo la intención de superar la separación entre cultores de diversos estilos, con el fin de establecer puentes y vías de comunicación entre los mismos, de modo de promover una visión integrada de la música argentina que permita el enriquecimiento mutuo, las fusiones y la aparición de nuevos estilos.

Tanto en Brasil como en Uruguay se desarrollaron conceptos equivalentes, designándolos como música popular brasileña (MPB) y música popular uruguaya (MPU).1

Intentando referirse al término, en 1968, el crítico musical Miguel Smirnoff, al presentar el álbum del Cuarteto Vocal Zupay publicado bajo el sugestivo título de Folklore sin mirar atrás Vol. 2, decía lo siguiente:

Es probable que muy pocas veces en el mundo -el caso brasileño es una de las excepciones- haya avanzado la música nacional de un país, en profundidad y riquezas, tanto como la argentina en los últimos años (Se trata de) la creación de "eso" que, tal vez, sea expresión fiel de nuestro país en el mundo: la Música Popular Argentina, así, con mayúsculas, integrando los elementos del tango y el folklore a una base rítmica y melódica de valor universal y fácil comprensión en cualquier parte.


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domingo, 11 de septiembre de 2016

Música del período de la práctica común o "clásica" (1600-1900)

Barroco (1600-1750):

La música barroca es el periodo musical que domina a Europa durante todo el siglo XVII y primera mitad del siguiente, siendo reemplazada por el clasicismo hacia 1750-1760. Se considera que nació en Italia y alcanzó su máximo esplendor en Alemania durante el barroco tardío. Es uno de los periodos más ricos, fértiles, creativos y revolucionarios de la historia de la música.

En este período se desarrollaron nuevas formas y se operaron grandes avances técnicos tanto en la composición como en el virtuosismo; así tenemos: cromatismo, expresividad, bajo cifrado y bajo continuo, intensidad, ópera, oratorio, cantata, sonata, tocata, suite, fuga y la sinfonía.

El bajo continuo:

También llamado bajo cifrado, designa el sistema de acompañamiento ideado a comienzos del período barroco, y es además un sistema estenográfico o taquigráfico de escritura musical. Como técnica de composición permitía al compositor trazar tan solo el contorno de la melodía y el bajo cifrado, dejando las voces medias, o sea el relleno armónico, a la invención del continuista. La ejecución del continuo requiere dos instrumentistas: un instrumento melódico grave (viola, gamba, violoncelo, contrabajo, fagot, etc.) que ejecuta las notas del bajo y un instrumento armónico (laud, clavecín, órgano) a cargo del continuista, quien desenvuelve improvisadamente las armonías, de acuerdo con las cifras del bajo cifrado, en la forma de acordes arpegios u otras figuraciones, todo ello de conforme al estilo y las necesidades expresivas del texto musical.

El sistema tonal:

El sistema tonal fue una evolución desde los últimos maestros de la música medieval hasta su máximo esplendor desde Bach a los últimos compositores tonales del posromanticismo. En sus comienzos, se definió una armonía musical compuesta por siete asuntos distintos: las notas, los intervalos, los géneros, los sistemas de escala, los tonos, la modulación y la composición de melodías.

Barroco temprano (1600-1650):

La música en Italia durante los siglos XVI, XVII y principios del XVIII estaba viviendo su apogeo y además estaba en búsqueda del máximo esplendor artístico, de lo excelso a lo sublime; el regocijo de lo religioso se disputaba entre lo humano y lo divino en el campo de batalla que era el Barroco. El theatrum mundi italiano vivía bajo el precepto de «delectare et movere» (‘deleitar y emocionar’). La sprezzatura italiana, daba paso a lo que sería el más grande espectáculo de la voz humana: la ópera. El concerto grosso italiano y la orquesta italiana fueron el prototipo de composición y de ejecución a seguir por toda Europa occidental. Los castrati juegan un rol preponderante durante el Barroco italiano, eran el Barroco humano, lo hermoso extravagante y a la vez lo grotesco, lo confuso o manierista, lo bello con lo monstruoso, la moral y el decaimiento contra el esplendor supremo de la sociedad de la Italia barroca (Caffarelli, Senesino, Carestini) inmortalizados por una voz que trascendía el concepto de «perfección», que incluso a algunos llevó a la locura.

El violino italiano, una puesta en escena del manierismo barroco, era un vehículo más para el virtuosismo del ejecutante que del compositor, que únicamente indicaba pautas que los intérpretes tomaban con gran libertad. Ejemplos de esta época son los doce conciertos de Pietro Locatelli, y el concerto grosso de Arcangelo Corelli.

Jan Pieterszoon Sweelinck (1562-1621).
Claudio Monteverdi (1567-1643) fue un importantísimo compositor italiano, uno de los primeros en desarrollar los recursos barrocos, los que aplicó extensamente a la ópera, el madrigal y la música religiosa. Dominó tanto los nuevos estilos de comienzos del siglo XVII, como los más avanzados recursos de la polifonía franco-flamenca. Participó intensamente en el desarrollo de la ópera veneciana. Compuso gran cantidad de música religiosa y más de 250 madrigales. Gran parte de sus óperas se han perdido. Se conservan solo tres "Orfeo" (1607), "El regreso de Ulises" y la "coronación de Popea" (1624). Monteverdi sobresalió por su libertad creadora en el uso de las formas, estilos y texturas antiguas y nuevas, del poder expresivo de la armonía y las disonancias y del poder caracterizador de los instrumentos de la orquesta.
Girolamo Frescobaldi (1583-1643).
Heinrich Schütz (1585-1672)